
La maquinaria imperialista de los Estados Unidos ha vuelto a activar su guillotina burocrática, esta vez apuntando contra el colectivo tecnológico italiano Autistici/Inventati (A/I). Al designarlos como «terroristas globales», el Poder demuestra su miedo histórico: el pánico a que los explotados y los rebeldes se comuniquen de forma autónoma, fuera de los ojos de los vigilantes estatales.
Para quienes entendemos la anarquía no como un debate teórico, sino como una tensión constante y violenta contra el orden establecido, esta jugada no es una sorpresa. El Estado no sanciona a A/I por «alojar propaganda de extrema izquierda» o por facilitar «manuales de acción»; el Estado los ataca porque durante décadas destruyeron el monopolio de la información. Su infraestructura digital libre ha sido una trinchera indispensable para la propaganda por el hecho, el debate sin censura y la coordinación de la complicidad informal.
Pretender que la neutralidad tecnológica o el derecho a la privacidad pacificarán al enemigo es una ilusión liberal. El capitalismo de la vigilancia exige un control total. En su lógica, cualquier espacio que escape al algoritmo del control social es, por definición, una amenaza terrorista. Al criminalizar las herramientas de autodefensa digital, el imperio norteamericano busca aislar los focos de insurrección, cortar los lazos de la solidaridad internacional y sembrar el miedo entre quienes desafían la paz social de las prisiones y las mercancías.
La respuesta de los anarquistas ante este nuevo golpe represivo no puede ser el lamento legalista ni la defensa de la libertad de expresión burguesa. La respuesta es la ofensiva. Las herramientas digitales creadas por A/I solo cobran verdadero significado cuando sirven para potenciar la destrucción de lo existente. Si el Estado llama «terrorismo» a la autoorganización y a la solidaridad sin líderes, entonces asumimos el término con orgullo.
Ninguna lista negra, ninguna sanción del Tesoro y ningún bloqueo financiero detendrán la voluntad de los afines que se encuentran en las sombras. Nuestra solidaridad con Autistici/Inventati no se reduce a una declaración de apoyo; se demuestra multiplicando los ataques contra las infraestructuras del Capital y el Estado, tanto en el asfalto como en las redes.
¡Que la solidaridad insurrecta destruya todas las fronteras digitales y físicas!
¡Guerra al Estado y viva la Anarquía!



